AMALIA POLLERI CARRIÓ
(1909-1996)

Crítica de arte, artista plástica, diseñadora, docente y periodista
«Una cosa que está por arriba de los sistemas, es el Gran Sistema que está por arriba de las clases, por arriba de los partidos, por arriba de las ideologías, está por arriba de los países. Es el Gran Sistema que hace que la mujer sea esclava y punto. Un ser de segunda, porque habría que pagar diez mil cosas que no se le pagan a la mujer, no se le da nada, no se le da tiempo, horario, crecimiento. Todo lo que han conseguido las mujeres lo han conseguido ¿en qué lucha?: en lucha individual más que en lucha social, porque realmente la sociedad no las ha respaldado.»

MEMORIAS DE REBELDÍA
Graciela Sapriza, 1988

Nace el 26 de junio de 1909 en Montevideo. Su madre, Francisca (Fanny) Carrió, es muy amiga de Paulina Luisi, a quien acompaña como secretaria general en el Consejo Nacional de Mujeres (1911) y como presidenta de la Comisión del Sufragio en la Alianza Nacional de Mujeres (1919), trabajando incansablemente por el sufragio femenino en Uruguay.
Desde pequeña manifiesta su vocación por el ejercicio de las artes plásticas y es la más joven de los estudiantes del Círculo de Bellas Artes. Uno de sus maestros de Dibujo y Pintura es Guillermo Laborde, el mismo que acompaña en su formación artística a Petrona Viera. Amalia tempranamente se inicia en la docencia de las artes plásticas en Montevideo, obteniendo el primer puesto en varios concursos donde se presenta para obtener un cargo fijo. Es profesora de Educación Secundaria, en el Instituto de Profesores Artigas y en diversas escuelas de la Universidad del Trabajo del Uruguay, donde culmina su carrera docente ejerciendo revolucionariamente la dirección de los Programas de Arte, Artesanías y Educación para la Mujer.

Publica, juntamente con otras dos docentes y amigas, dos libros referidos al arte y a la educación, El lenguaje gráfico plástico y Arte y comunicación visual, y en solitario Elementos del lenguaje plástico. Lúcida testigo de la expresividad de su tiempo, se desempeña también como crítica de arte durante treinta años con absoluta continuidad. Sus notas se publican en diversos medios nacionales: El Diario, La Mañana, Opinar, El Correo de los Viernes, La República y Brecha, cuyo equipo de redacción continuaba integrando activamente en el momento de su muerte. Sus artículos resumen la evolución y tendencias del arte uruguayo en ese período. De su voluminosa producción poética publica solamente un trabajo, Maneras de ser. Varias cajas que contienen originales de su poesía se constituyen en una verdadera autobiografía y en un retrato de su tiempo.

Por sus obras en los campos del dibujo, la pintura, el muralismo y el grabado, actividades que mantiene sin interrupción hasta el final de sus días, recibe múltiples premios en salones nacionales y municipales. Entre los aspectos menos conocidos de su producción artística se encuentran el diseño de muebles y objetos para su propio hogar (el juego de comedor, la cama y las mesitas del dormitorio, la caja de su aparato de radio), que marcan un momento de inflexión en la producción de diseño artesano-industrial uruguayo por la racionalidad del planteo técnico y su pureza.
Inquieta intelectual, también incursiona en el periodismo radial y durante años colabora en la emisora de alcance nacional Radio Sarandí, cuyas intervenciones en el programa En Vivo y en Directo son recordadas hasta hoy.
Esta rica vida intelectual no es obstáculo para tener una activa participación en diversos movimientos sociales del país, ocupando varios cargos de responsabilidad: presidenta de la Asociación Internacional de Críticos de Arte – Uruguay (AICA), secretaria general de la Unión de Artistas Plásticos del Uruguay, etc. Asimismo, participa como miembro en la agrupación Acción Femenina por la Victoria, durante la Segunda Guerra Mundial, y en la Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE).
En el ámbito político, milita en el Partido Comunista desde el año 1945. En 1954 se desafilia por discrepancias con la dirección, pero mantiene durante toda su vida una posición de izquierda independiente, alejándose de los cargos de relevancia sin dejar por ello de participar en la vida ciudadana.
En los últimos años escribe en el diario La República de Montevideo. A través de su columna, «La Columna Polleri», del suplemento «La República de las Mujeres», fustiga las prácticas machistas con el respaldo de su experiencia vital y sus conocimientos en cuanto a las dificultades para la inserción de la mujer en la vida pública. Fallece en la capital, el 18 de junio de 1996, a los ochenta y seis años.
Jamás renunció a ser una consecuente militante por los derechos de la mujer, reaccionando con fervor frente a la sociedad arcaica que los avasallaba sistemáticamente. Los escritos durante toda su vida demuestran su fidelidad a esta causa, cuyas banderas nunca arrió.

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